Con amor por sus tradiciones y una conexión profunda con el folclor, la representante de la comuna Tres refleja el orgullo cultural de Ibagué.
María José Orduz Quintero, de 22 años, se ha convertido en una de las jóvenes que hoy representan el amor por las raíces tolimenses, demostrando que el folclor no solo se baila o se escucha, sino que se siente desde el corazón.
La joven ibaguereña se define como una mujer empática, disciplinada y apasionada por el arte y la cultura. Actualmente cursa estudios de psicología en la Universidad Minuto de Dios, mientras dedica gran parte de su vida a la danza y a los espacios culturales que fortalecen su identidad y le permiten crecer tanto personal como artísticamente.
Entre sus principales habilidades destaca el liderazgo, la empatía, la expresión artística y la capacidad de conectar con las personas a través del folclor y el servicio a la comunidad. Para María José, uno de los momentos más significativos de su vida ha sido cumplir el sueño de representar con orgullo sus raíces y descubrir cómo la cultura puede transformar vidas, unir corazones y dejar huellas imborrables.
Asimismo, ha aportado a su comunidad mediante actividades culturales y espacios donde el arte y la danza se convierten en herramientas de inclusión, unión y amor por la tierra tolimense. Entre estas iniciativas se destacan celebraciones como el Día de las Madres, el Encuentro por la Cultura y la Paz y la Feria de Emprendimientos desarrollada en su comunidad.
La representante de la comuna Tres aseguró que la huella que desea dejar es la de una mujer auténtica, comprometida con mantener vivas las tradiciones y convencida de que el folclor tiene el poder de unir generaciones y transformar realidades.
“Sueño con representar a Ibagué como Embajadora Municipal del Folclor, llevando siempre conmigo el amor por el Tolima, el respeto por nuestra cultura y el orgullo de ser una voz que mantenga viva la esencia de las tradiciones colombianas”, concluyó.


